doble flujo

Recuperadores de calor

Un intercambiador de calor a contracorriente, sistema de doble flujo o recuperador entálpico, es el nombre que se le da a los sistemas de última generación de ventilación forzada, que tiene como objetivo principal la recuperación de energía utilizada para climatizar un espacio transfiriendo el calor del aire extraído del interior al calor impulsado del exterior.

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¿Qué es un recuperador de calor?

Pensemos en un edificio climatizado. Es necesario aportar aire del exterior y extraer aire del interior, para mantener las condiciones de salubridad, confort y una correcta renovación del aire. Lógicamente, el aire que se extrae, estará caliente en invierno, y frío en verano. ¿Por qué no vamos a aprovechar esa energía residual y desprendernos de ella cediéndola al exterior?

Los recuperadores de calor, son equipos cuya función es aprovechar las propiedades psicométricas (temperatura y humedad) del aire que extraemos de nuestra casa e intercambiarlas con el aire de ventilación que impulsamos del exterior. En este proceso de intercambio, no se mezclan el aire del exterior y el aire del interior. Con ello, conseguimos pretratar (precalentar o preenfriar) el aire exterior, y por lo tanto, reducir el consumo energético de la instalación de climatización, ya que la carga térmica a combatir por aire de ventilación, será mucho menor que si no existiera ese pretratamiento.

Ventajas y beneficios

Mediante el uso de recuperadores de calor en instalaciones de climatización de edificios se consiguen múltiples beneficios tanto para el ahorro energético como para el confort en el interior del edificio.

Las ventajas o beneficios más importantes que conseguimos son:

  • Un aire interior limpio y saludable sin polución ni alérgenos
  • Renovación del aire interior óptima
  • Mejor control de la climatización
  • Aumento de la eficiencia energética
  • Disminución de la contaminación acústica
  • Ahorro energético
  • Se contribuye en la protección del medio ambiente

La planificación personalizada y el sencillo manejo del sistema lo convierten en la solución óptima para un ambiente interior sano y energéticamente eficiente. Gracias a los filtros que atrapan el polvo fino y el polen, las personas alérgicas pueden respirar tranquilas.

La impermeabilización al aire de la vivienda, obligatoria según las disposiciones legales actuales, se rentabiliza con un recuperador entálpico, ya que la elevada recuperación del calor (hasta el 95%) y el uso de las energías renovables permiten un ahorro significativo de dinero.

Hoy en día, cualquier sistema de climatización eficiente, necesario además en viviendas de consumo de energía casi nulo nZEB o Passivhaus, debe estar equipado con estos recuperadores si lo que buscamos es un sistema de ventilación que nos permita mantener unas óptimas condiciones de salubridad y confort en el interior de las estancias, renovando el aire y optimizando el consumo energético.

¿Cómo funcionan?

Para recuperar el calor de la extracción, necesitamos un elemento que nos facilite esa tarea, denominado intercambiador o core. El intercambiador, está compuesto por un entramado de láminas con aperturas opuestas, por donde circulan el aire de extracción y el de impulsión. Cada una de las corrientes de aire, está en contacto con sendas superficies sólidas, en las cuales, se produce una cesión de calor del aire más caliente (el del interior del edificio o aire de extracción) con el aire más frío (aire del exterior).

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Calidad del aire interior: control del CO2

Todos sabemos la importancia de la calidad del aire que respiramos, y sabemos que la contaminación provocada por la industria y la automoción está presente en la calle. ¿Pero sabemos si la calidad del aire interior de nuestra casa es buena?

En el exterior, la concentración de CO2 en el aire está por debajo de los 0,04% (400ppm) con pequeñas variaciones por efecto de la estación del año, la hora del día y de los puntos de contaminación localizados.

Cada día respiramos muchos litros de aire que van directos a nuestros pulmones, y la concentración del CO2 afecta directamente el ritmo respiratorio de las personas. A partir de 1.000ppm se considera que tiene efectos negativos para la salud.

ventilacion doble flujo

Una persona en reposo realiza unas 12 respiraciones por minuto que supone movilizar unos 360 litros/hora. Si analizamos un dormitorio de dos personas, durante toda la noche “respiran” muchos miles de litros de aire y el CO2 aumenta rápidamente, reduciendo la calidad del aire interior y llegando a valores de 2.000ppm y con puntas de 2.500ppm, siendo éste un valor muy poco saludable.

Por la mañana, estamos acostumbrados a ventilar la habitación. Con ello conseguimos que la concentración descienda hasta valores correctos de 400ppm, pero es evidente que hemos estado respirando un aire viciado durante muchas horas, y así cada noche. Por lo tanto, a lo largo de nuestra vida estaremos respirando este aire durante muchos años.

La posible solución es dejar la ventana abierta, pero es evidente que, las pérdidas de energía al salir el aire caliente de dentro de la casa va en contra los objetivos de eficiencia energética y de toda lógica económica.

co2

Otra opción es integrar un sistema de ventilación de doble flujo con recuperación de calor. En invierno, el equipo extrae el aire del interior, caliente y viciado, hacia el exterior, al tiempo que coge de frío y limpio del exterior, y utiliza un intercambiador de calor para evitar perder la energía, logrando recuperar un 90-95% del calor, por lo que conseguimos entrar el aire limpio y caliente.

Por lo tanto, con una inversión razonable, obtenemos una casa con unos niveles de CO2 óptimos cada día del año y sin pérdida energética.